La geografía de la niebla

La geografía de la niebla
es numeral y yuxtapuesta;
desde un ángulo del cielo
la ciudades
son obtusas alamedas
barricadas
y desiertos
con cruces o trincheras.
Los aviones sobrevuelan
como enjambres de ataúdes.
Desde el vértice gemelo
la geografía de la niebla
inventa mares con espinas
en la rosa de los vientos
y hay extensas plantaciones
y represas anegadas
por el miedo
a la biotecnia sigilosa
del enemigo;
hay hasta rascacielos
que se estrellan
con ataúdes en pleno vuelo.
La geografía de la niebla
es minuciosamente difusa y planetaria.
Tiene puentes infinitos
que atraviesan
apenas unos metros
para ir de Buenos Aires a París;
las autopistas de Omaha city,
sin embargo, sólo llegan
un poco más allá
del corazón
ardiente de infernario.
La geografía de la niebla
es milenaria y tan breve
es la vida que soy
como un disparo,
como un beso,
una palabra.







